Era agosto del 90, estaba haciendo la mili -en esos momentos en un curso en la escuela de suboficiales de la Armada en San Fernando- cuando entré una tarde en una pequeña iglesia. Se oficiaba una misa por un pescador fallecido mientras faenaba. Cuando se cantó la salve, me llegó al alma. Desde aquel momento tiene un significado especial para mí.
Salve, Estrella de los mares,
de los mares iris, de eterna ventura.
Salve, ¡oh! Fénix de hermosura
Madre del divino amor.
De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia de consuelo.
Fervoroso llegue al cielo y hasta Ti,
y hasta Ti, nuestro clamor.
Salve, salve, Estrella de los mares.
Salve, Estrella de los mares.
Sí, fervoroso llegue al cielo, y hasta Ti,
y hasta Ti, nuestro clamor.
Salve, salve Estrella de los mares,
Estrella de los mares,
salve, salve, salve, salve.
Buena mar.