si por viajar hacia el Norte
creiste perder el rumbo
y no encontraste en el mundo
un sol que te reconforte,
mi puerto serà quièn te aporte
el agua y la vestimenta.
Luego, al pasar la tormenta,
tù seràs mi pasaporte.
Si puedo ser tu consorte,
si compartes mis asuntos,
partiremos hacìa el Norte
llevando nuestro barco juntos.
(registrado en la Sociedad General de Autores mayo 2005)