Un bastión, un nido de piratas, un sitio donde hay buena gente. Pero lo del 77 nada de nada. El martes dia 3, aprovechando que estaba el mar como un plato, tempranito puse rumbo al bastión Tabernero, y a base de motor me monté en el puerto en 40 o 45 minutos. Ahora me da algo de risa, pero os juro que la sensación de llegar a un puerto desconocido y pasearse por el interior del puerto de Roquetas es como visitar un nido pirata. Llamé por el 77 con un ¡Ah de la Taberna! y nada de nada. Vi los bajeles con los cañones asomando por las portillas, pero de piratas nada. Efectivamente habeis tomado el puerto. Pantalanes enteros con la flota de la Taberna.
Los pescadores me miraron raro por eso de dar tres vueltas por el interior, y lo peor de todo es que me volví sin probar vuestro ron.



Otra vez será.