Saludos
Una alternativa (la mía) es meterlas, lo menos dobladas posible, en una bolsa/carpetilla de plástico portadocumentos tan grande como se pueda, y dejarlas colgadas en una percha de esas con pinzas en el armario. Mi problema con el canuto es que, además de no caber bien en mi peazo yate, al final siempre acabas con todas las cartas rodando por ahí hasta que sacas la buena. Así se ven a simple vista. La otra pega es que enrrolladas no hay cristiano que consiga que se estén quietas sin aplastarlas con el ancla, un escandallo y el cenicero de bronce.
Por cierto, la verdad es que no salen mucho del armario ultimamente
