Pues bien, una vez barnizado y con dos capas, el mueble fue tomando esta forma.
Podreis observar que utilicé la barandilla de tablero marino que el barco montaba de origen, y recortandola la adapté para dar un acabado decente a la entrega inferior.
La apariencia es un tanto curiosa, aunque para mi criterio es bella.

Por lo demás, mi camarote podria muy bien parecer el cofre del Tesoro, con tanta moneda a la vista.
El siguiente paso fue prepararme unas etiquetas, que dibujo e imprimo en mi ordenador, en casa, y que termo-plastifico por las dos caras y luego las acoplo al mueble clavandolas con una pequeña punta de bronce, similar a la que he usado para las moneas pero menor.
Aquí una perpectiva final, aunque aun no he desarrollado todas las etiquetas.
Otra perspectiva, a esta ya le había dado una mano de aceite de teka al mueble del techo; y finalmente este mueble del techo, por donde empezaron mis aventuras carpinteras en mi barco.
Por cierto que el importe total de la cajonera, incluyendo la pintura y los 54 centimos de euro (de los cierres de los cajones), no llega a 275 euros.