Yo cuento como me fue, y no creo que con los datos de "un velero de nueve metros" que di por la radio pudieran deducir el nivel de "generosidad económica". Por otra parte, y también es justo decirlo, no entramos allí por mal tiempo en sentido estricto en plan de "No puedo hacer una milla más", sino porque en mi puerto no podía entrar. A fin de cuentas es un problema de la bocana que tenemos.
Además, tengo que aclarar que el personal del puerto fue amabilísimo en todo momento, con detalles (como dejarnos pasar el coche) que no tienen nada que ver con la obligación de dar refugio.
Unas


