Re: La Taberna de Jack Sparrow
(II)
Uno de ellos le tiró de la falda con una sonrisa sin dientes. Arabella levantó los ojos y suspiró.
-Déjame adivinar- dijo dando vueltas a sus enmarañados rizos color caoba-. Cerveza, cerveza, cerveza y... ¿es posible que otra cerveza?
El marinero gritó entre risas:
¡Esta es mi chica!
Arabella respiró profundamente y se dirigió a las otras mesas.
- No hay ningún tesoro español en la isla, lo puedo asegurar - juró el marinero.
- No estoy hablando de tesoros españoles - dijo su amigo Handsome Todd, el segundo en la escala de los piratas, bajando la voz. Todavía había un brillo en el ojo que no había vuelto opaco la bebida-. Estoy hablando de todo el oro azteca del reino perdido.
Arabella se paró a escuchar haciendo que recogía una pinta en el suelo.
-¿Acaso no estás hablando de Sam Ojo de Piedra, y la Isla Esquelética? - respondió el marinero, escéptico-.
Dice la leyenda que Sam tenía la Espada de Cortés y maldijo la isla entera. Rayos, sólo me creo una parte de la historia, que es una leyenda. Una leyenda compañero.
-Una ciudad pequeñita de piedra y mármol, igual que las ciudades romanas -dijeron los dos.
-¡Bah! ¡Tonterías! No hay nada parecido en el Caribe. ¡Te lo puedo asegurar!
-Olvídate del maldito reino y de la espada, porque es de oro de lo que estoy hablando - soltó Handsome Todd-. Y te puedo asegurar que sé que es real, lo he visto con mis propios ojos. Cambia de manos a menudo, como si tuviera piernas para andar, pero hay una forma de encontrarlo.
-¿Es que tienes un barco? -dijo el primer marinero con una mirada de desconfianza en los ojos.
-Rayos, un pequeño bote, perfecto para deslizarte dentro y fiuera del puerto sin ser visto... -empezó Todd, pero entonces se dio cuenta de la presencia de Arabella, que hacía que recogía algo en el suelo con el delantal
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--- Todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarquemos en ellas. (José Saramago. El cuento de la isla desconocida)
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