Un pariente mio, capitán de la mercante y buen aficionado a la vela, me contaba en mis comienzos, "mira Santi, tu a eso de las ocho de la tarde, te pides un gintonic en la barra del Marítim, si cuando te lo acabas, ha caído el garbí, te vas al barco, sueltas amarras y pones rumbo a las islas, si no ha caído el viento, te pides otro gintonic, te lo tomas tranquilamente y te vas a casa a dormir".
Sabiduría y fatalidad marinera
Ron para todos
