En todos estos temas, la frontera entre la buena voluntad y la demagogia es muy difusa. Para hablar con propiedad, que salga alguien diciendo que no dispone de ningún bien material contaminante, ni se viste con prendas conteniendo fibra sintética, ni dispone de luz eléctrica en su casa (hasta las llamadas "fuentes renovables" esconden un impacto en el terreno donde se asientan, mirad los estudios sobre los parques eólicos y solares y sus efectos en el terreno), centrales nucleares, térmicas, de ciclo combinado, Y un larguísimo etc. Seamos realistas, NO ESTAMOS DISPUESTOS a no tener coche, barco, agua y luz cuando nos apetezca, y cargar las culpas sobre un aspecto concreto del problema me parece un acto demagógico de muy buena voluntad. Está claro que hay que denunciar los abusos, pero no criminalicemos a un colectivo cuando todos podríamos ser criminalizados por otros motivos de atentado contra el planeta y sus formas de vida. Y quien le echa la culpa a quienes se enriquecen con estas industrias no está haciendo más que desviar la atención del origen del problema, y es el propio
estado del bienestar en el que vivimos y al que no estamos dispuestos a renunciar por muchas diatribas ecologistas y antisistema que se escriban. Hasta que, por desgracia, la renuncia sea obligatoria. No discuto que existan excepciones y haya verdaderos anacoretas que practiquen lo que predican, pero son eso, excepciones, y el planeta no se salvará por ellos.



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