Es obvio que el afan depredador y la codicia del "ser humano" no conocen limites, bueno si el de la rentabilidad.
Explotamos todo lo explotable hasta su extinción sin consideraciones de futuro, y mientras los gobiernos se dedican a firmar protocolos que de entrada ya están dispuestos a incumplir. Dificil solución tiene esto.
Bebamos mientras podamos.
