Hay un cofrade, Atarip, que tiene un montón de tiempo libre y, así, entre nosotros, está forrao.
Yo que tú le mandaría un privado. Seguro que, con mucho gusto, te acompañaría pagando los costes.
Domina la zona. Ya sólo tendrías que decidir aquella eterna pregunta: "¿En tu barco o en el mío?"
Ponte en sus manos, pues es lo más cariñoso del mundo
