Gracias, Tropelio.
He entrado en este post con cierto tacto, en esto de los cortejos ajenos suelo ser bastante discreto.
Veo que en tu lugar de residencia, la contaminación lumínica te permite hasta sacar fotos de los astros... vaya lujazo.
A ver si le convenzo al alcalde de mi pueblo, de que apague los puñeteros focos de mercurio del campo de júrgol por las noches, que me pillan, según miro, en todo el horizonte y hacia el Sur.
Ante la romántica escena de un cortejo, uno debería tener el sutil detalle de permitir la privacidad de la penumbra:
"... y es en el silencio de la oscuridad
susurro el follaje, aroma las flores
y amor...
un deseo dulce de llorar".
Pero ya se sabe de la sensibilidad de los ediles ante estas cosas.
Gracias y saludos, gran Cornelio

(así te ha bautizado uno de mis personajes, en la Cueva de los Dolores Eternos, sorry)
Rog
PD: Hace no mucho, en el 2003, creo que la cortejó Marte. Un poco pizpireta esta luna...