Ya llevo gastados catorce cilicios y veinticinco flagelos desde que me compré el barco. Culpa de la Administración.
Tengo una portátil que compré como medida extra de seguridad, sin ningún tipo de homologación, pero que funciona, y el día que me tenga que sacar de un apuro, funcionará sin homologación. Mi ventaja es que no la necesito como equipo obligatorio, pero todo se andará, cada vez somos más demócratas sobre el papel y realmente menos libres.



Para ahogar las penas.