Las personas que he conocido vinculadas a revistas náuticas, tienen todas una queja en común, y es que en España no tienen compradores.
Es curioso, pues, que haya el número de revistas que hay. Porque es cierto que un proyecto empresarial necesita clientes para poder materializarse (bueno, o clientes o una subvención estatal, que con eso tambien vas "chutando", mal pero vas).
Las revistas que hoy existen en el mercado, deben su existencia a los anunciantes que pagan por aparecer ahí fundamentalmente. Luego ¿cuales son los clientes de verdad?... si señor los anunciantes.
Cabe pues preguntarse, si una empresa debe satisfacer los requisitos del cliente, y los clientes de estas editoras son los anunciantes: ¿a quién deben satisfacer, a los que compran las revistas o a los que las mantienen con publicidad?. Pues permitidme que, por lógica elemental de subsistencia, estas revistas deben de cuidar, y muy mucho a sus anunciantes.
Esto implica mantener un número garantizado de tirada y ofrecer el formato por el que sus anunciantes se sientan más atraidos a pagar.
Las revistas británicas tienen mucha publicidad, pero es porque tienen muchos lectores. Un lector de revista náutica tiene que ser alguien aficionado o interesado por la náutica y las tiradas en Francia o UK son muy superiores a las de España.
De modo que pueden ofrecer contenidos de alta calidad para sus lectores y suscriptores de todo el mundo y un cierto atractivo para sus anunciantes, que pagan gustosamente mucho más por esas tiradas y financian así mejores equipos de profesionales. Es la pescadilla que se muerde la cola.
Las revistas en España, hacen lo que pueden para sobrevivir.
Rog