La embarcación de motor colisionó contra las rocas y quedó varada en el lugar. Uno de los tripulantes resultó ileso, mientras que el otro sufrió algunos rasguños. Ambos fueron rescatados por los GEAS
Eivissa | N. G. G.
Dos personas fueron rescatadas ayer cuando navegaban en una pequeña embarcación a motor que impactó contra las rocas en el acantilado de Cala Blanca. Según fuentes de Salvamento Marítimo, uno de los tripulantes sufrió algunos rasguños, mientras que el otro resultó ileso.
Los servicios de emergencias recibieron el aviso alrededor de las 9,15 horas de ayer. Un barco a motor de cinco metros de eslora denominado `Vella Terra´ había colisionado contra las rocas de la citada cala, ubicada entre Cala Llonga y Santa Eulària, y había quedado varado. Fuentes de Salvamento Marítimo aseguraron desconocer la causa del suceso, mientras que en Capitanía Marítima no conocían lo ocurrido.
Hasta allí se movilizó la embarcación `Markab´ de Salvamento Marítimo, que comprobó la imposibilidad de alcanzar la zona por falta de calado y de evacuar por tierra a los tripulantes. Por ello, se avisó al Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil que se acercó con una lancha neumática hasta el lugar y rescató a los dos tripulantes. Según la Policía Local de Santa Eulària, que también se desplazó a la zona, una zodiac de Cruz Roja estuvo en el lugar por si era necesario prestar asistencia sanitaria.
Un testigo relató que los agentes del GEAS lanzaron sendos chalecos salvavidas a los tripulantes antes de proceder a su traslado a la lancha. «Había muchas olas y batían muy fuerte» como consecuencia del viento, indicó este testigo, que añadió que ambos permanecieron entre las rocas y la embarcación.
Tras el rescate, los tripulantes fueron conducidos al puerto deportivo de Santa Eulària para recibir asistencia médica. Según fuentes sanitarias, no fue necesario su traslado al hospital. Desde el 112 indicaron que recibieron el alta voluntaria.
La embarcación quedó varada en la zona con el casco contra las rocas pendiente de ser reflotada. Desde el servicio de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Santa Eulària comprobaron que no había restos de contaminación, extremo confirmado por Salvamento Marítimo
