Cita:
Originalmente publicado por martinsabo
—Buenos días —dijo el principito.—Buenos días —dijo el vendedor.Era un vendedor de píldoras perfeccionadas, de las que apagan la sed. Tomando una a la semana, ya no se siente la necesidad de beber.—¿Por qué vendes esto? —dijo el principito.—Supone una gran economía de tiempo —dijo el vendedor—. Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos a la semana.—¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?—Se hace lo que se quiere…“Yo —se dijo el principito—, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría despacio hacia una fuente…”.
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Lo gracioso es que para disponer de esos cincuenta y tres minutos antes debe de tomar la píldora. El principito sería candidato a armador de un McGregor, correr primero a motor para llegar luego despacito a la fuente aprovechando el trapo.

