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Antiguo 26-06-2008, 13:04
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Crimilda Crimilda esta desconectado
Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: Cuento marinero ilustrado

Capítulo siete- El principio del fin.

Juan recordó, mientras dejaba la fuente junto al pequeñísimo fregadero, que ya llevaba casi un día en el barco. Lo había alquilado la tarde anterior y había dejado el hotel para familiarizarse con su féretro flotante. Se había despertado con los primeros rayos de sol entrando por la escotilla de proa, y se había encontrado algo mareado y confuso. El balanceo de la noche anterior, imperceptible en las profundidades del sueño nocturno (dormía siempre como un bendito), el sonido de las jarcias quejándose suavemente, la humedad que se había hecho presente durante la madrugada, habían velado su presencia en el adusto velero que se despertó también, crujiente y empapado.

Había preparado, con una botella de agua mineral y un bote de café liofilizado, un mejunje que pretendía ser un frugal desayuno y que le hizo pensar en el negro y aromático líquido colombiano que tomaba todas las mañanas.



Pero ahora eran las seis de la tarde y debía salir ya, según sus cálculos. Se puso en situación

El primer inconveniente era precisamente eso: salir. No era fácil, pues ni siquiera tenía carné de conducir. Sabía que tenía que conectar las baterías, arrancar el motor en punto muerto para que se calentase un poco y soltarse de los cabos que le sujetaban al pantalán. Eso le había dicho el armador del viejo velero y parecía muy sencillo llevarlo a cabo. Rascándose la cabeza, en un gesto meditabundo, decidió que iba a empezar primero poniendo música, cómo cuando se disponía a estudiar Química Orgánica. Eligió, de los pocos CD que había comprado para la ocasión y que ya tenía repetidos en casa, uno de los White Lion.

Se dirigió a la proa y observó que el barco estaba ligado al muelle por dos cabos, uno a babor y otro a estribor, mediante nudos en forma de ocho, que se le antojaron inverosímiles y muy bellos, tomando vuelta ambos en sendas cornamusas. Volvió a popa y ahí el tema era parecido: dos cornamusas más y un cabo que se habría en dos y emergía airoso del agua, ocheando en cada una de ellas. ¿Cuál debo soltar primero –dudó- los de delante o los de atrás?

Verificó la posición de punto muerto de la manija del motor y le dio al botón de arranque. El motor se puso en marcha emitiendo un leve sonido que fue en aumento. Tal y como le había dicho el armador, Juan se inclinó sobre los guardamancebos de popa para comprobar que, con el motor en marcha, el circuito del agua refrigerante funcionase. Y funcionaba, con un burbujeo incesante.

En el aire, flotaban las primeras notas de Broken Heart, tras alejarse las últimas de Radar Love.

Esto va tomando forma –dijo en alto frotándose alegremente las manos- me soltaré primero de delante y luego… ¡Ya veremos cómo salgo!

Continuará
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Editado por Crimilda en 26-06-2008 a las 18:29.
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