Discusión: Comida en navegación
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Antiguo 05-07-2008, 03:03
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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: Comida en navegación

Buen provecho. os mando un extracto de lo hicimos refiriendonos a la comida en una larga travesia por el Atlantico.

Si cocinamos a bordo tenemos a favor:
- nos sirve de entretenimiento, pues van a ser muchas horas de no hacer nada.
- los resultados son mucho mas sabrosos a poco que uno se esfuerce en hacerlo bien, y mi caso puede llegar a ser espectacular.
- el gasto es sensiblemente inferior al de la comida preparada.
- mucha variedad en los menús, “la imaginación a bordó”
Por el contrario:
- se incrementa bastante la comida a meter en el barco, y la carga de los frigoríficos.
- se utiliza mas menaje de cocina, se limpia mas.
- mayor gasto energético, gas, electricidad o carburante.
Si solo utilizamos comida preparada tenemos a favor:
- se ocupa menos espacio de estiba
- el gasto de energía es mas pequeño.
- menos cacharros a ensuciar.
Por el contrario:
- resulta mucho mas caro este tipo de comida.
- no esta tan buena como la elaborada
- la variedad se reduce a 15 o 20 platos.

Todos esos fiambres, embasados en plástico con sistema de abertura abre-difícil, se apilan muy bien y ocupan poco espacio. Si llevas algún producto envasado susceptible de gotear es muy útil usar los “taperguare”. Hay que dejar siempre un espacio para los productos que si se deben refrigerar una vez abierto el envase: leche, patés, zumos, etc. Así como un espacio, mejor dicho, mucho espacio, para enfriar bebida. Os imagináis 15 días navegando por el 20º N estando la cerveza caliente. Es inhumado. Que inhumano. ! Es una putada! Una opción muy válida, si el barco lleve refrigerador y congelador, es utilizar éste último como fabrica de hielo. No os recomiendo llevar alimentos congelados, porque en ningún momento se pueden alcanzar los – 18º recomendados y si se consiguen, es con un gasto energético muy alto. Así que botellas de agua y a congelar, que después con una nevera portátil en la bañera da mucho juego, además el hielo para las copas del atardecer. El congelador es también muy útil para enfriar rápidamente bebida y luego pasarla al refrigerador. Una solución para que no se congelen, es que la guardia que está, cuando se metan a la salida, las cambien de sitio. Por experiencia, a los embutidos, quesos curados y salazones les basta con un lugar fresco.

Para estibar lo no perecedero es necesario hacer separaciones por peso y por tipo de envase. Me explico, los envases de vidrio, (recomendable, los menos posibles pero hasta que no envasen el tinto de crianza en tetrabric, hay que tragar con las botellas de vidrio) se apartan a un lado y, así con los bric, botellas de plástico, latas, bolsas y cajas de cartón, y dentro de estos apartados seleccionar lo más pesado de cada lote. Una vez esto ordenado, se empiezan a llenar las sentinas, dejando la de crujía libre para recibir todas las aguas, con lo mas pesado de laterio, botes y vidrios, siguiendo en orden ascendente en función de lo que menos pese. Bajo los sofás y camas se ponen las latas pequeñas y, en los armarios, sopas bollería, pan y envases de cartón. Finalmente se colocan las frutas y verduras frescas, cuya estiba ideal es, sin duda, donde tu mujer, jamás de los jamases consentiría. Ósea, en redes colgando por todos los techos de su amado velero.
-Funcionan muy bien los platos precocinados, sin problemas de conservación, de solo calentar y servir. Es importante, unos días antes de comprarlos, hacer un menú- degustación, para tener claras las apetencias de más éxito. Existe un ámplio abanico de comida. Su calidad es buena, y se puede llegar a un nivel de sabor cercano al casero. No obstante, si se le añade un toque personal puedes llegar a “bordarlos”. Por ejemplo, unas latas de callos, un bote de garbanzos cocidos y un poco de hierbabuena, Latas de cocido madrileño, un poco de chorizo y jamón, cueces patatas y sacas solo las pelotas de una lata de albóndigas en salsa, y como antes te has tomado unos cuantos martínis, te saben como las que te hacía tu madre.

-Hay platos de muy fácil elaboración a bordo, como pastas o ensaladas, pues existen en el mercado la mayoría de sus componentes preparados o incluso cocinados, como cebolla y tomate frito, salsa para pastas, verduras troceadas y limpias. Esto simplifica muchísimo la confección del plato. Solamente hervir la pasta, añadir su salsa y algo de tu cosecha y como en casa.

-Los fiambres, salazones, encurtidos y frutos secos, resuelven muy bien el picoteo entre horas.

-Leche, galletas, café, magdalenas, mermeladas y otras bollerías son el apartado habitual en cualquier desayuno. Son un excelente aporte energético, necesario en este tipo de navegación,

-Las sopas de sobre individual, son una formidable manera de solventar ese vacío en el estómago que, habitualmente te ocurre de madrugada, si estás de guardia. Son rápidas y fáciles de preparar, aún con mala mar, y si tienes la precaución (en nuestro caso no era precaución si no obligación) de enjuagar la taza nada más terminarla, porque de lo contrario, los restos de sopa se convierten en pegamento de los de dos componentes. Da mucho juego. Durante el día, el gazpacho envasado hace esta misma función muy bien.

-Los postres, mientras que duren, son por excelencia la fruta fresca. Su fundamental aporte vitamínico las hace que sea, de obligado cumplimiento, el llevarlas a bordo. Naranjas, manzanas y plátanos son las que aguantan, en este orden, siempre que estén al aire y sin golpearse, ósea en redes colgadas (ajos, cebollas y patatas también irán colgadas pero nunca en el salón) ¿Entendéis por qué? Hay que revisarlas a diario para separar, preventivamente, las que empiecen a ponerse mal. Los yogures y natillas de larga duración y sin frío para conservarlos, son un buen complemento. Por supuesto, la fruta en conserva siempre está ahí y resuelve mucho.

-El líquido elemento potable, eso si, porque de la otra agua, la que va debajo de la quilla, alrededor de la borda, que ocupa todo tu campo visual, mires para donde mires y que más veces de las que tú quisieras, te cae hasta por arriba. De esa agua se termina hasta los mismísimos. De agua embotellada es de lo que estamos hablando, se gastan normalmente dos litros por persona y día. Aunque puede parecer escaso el aporte hídrico normal, se compensa sobradamente con otras bebidas hasta llegar a los tres litros diarios de liquidos. Es fácil de estibar y no está de más pasarse un poco en las previsiones. Para la preparación de comida se puede utilizar perfectamente el agua de la potabilizadora, que aunque gasta batería como si fuera pa una boda, treinta litros de agua diario, son imprescindibles para la comida y el aseo.

-El pan queda perfectamente resuelto y sin ningún problema de espacio y peso, con baguette precocinadas, envasadas al vacío por parejas que no tenían ningún tipo de conservación, y que con un golpe de horno quedaban crujientes y muy buenas, aprovechando el sobrante, si lo había, para tostadas. Dos baguettes por persona y días,Cierto es que el pan envasado, colines, rosquillas, pan de molde y pan de leche pueden paliar muy bien el tema del pan, En esta apartado se le puede dejar un lugar de honor a las pizzas preparadas. Que aunque necesitan refrigeración, ocupan poco y dan un juego increíble

-La carne bien envasada al vacío y refrigerada, es incluso un acierto para la primera semana, a la plancha, en barbacoa, con patatas asadas o cachelos, desatan los instintos más primarios del ser humano convirtiendo el comer, no en una necesidad sino en un placer, gastronómico, claro está puede llegar a adquirir matices lujuriosos.


-pescados los que nos de lamar.

-Los huevos merecen un apartado aparte y mucho más en nuestro caso. Alimento tremendamente nutritivo, muy versátil a la hora de acoplarlo a infinidad de platos, sabrosísimo al paladar, y tan sencillo y a la vez tan variado de preparar. Pero con una vida útil a bordo bastante escueta, necesita refrigeración, ocupa bastante espacio, no por él sino por sus embalajes, y a la semana ya no te fías de su estado.

- El resto de artículos para condimentar no tienen mayor problema, las especias no caducan y si están en sitio más o menos seco, junto a los fogones, siempre hay más temperatura y menos humedad. No tendrán pegas. La sal suele captar mucha humedad, por lo que de los saleros de agujeritos, hay que olvidarse. Un tarro hermético y a meter los deditos en la sal para todo, y con un poco de suerte, el que sazone se habrá lavado las manos después de sacarse un perdigón y sino pues ojos que no ven……. El azúcar va un poco de la misma historia. Lo mejor es un bote cerrado , porque además el puñetero, me refiero al azúcar, tiene una predilección especial para estar esturreada por el suelo.

- En lo referente a los medios, en función de los medios que tenga el barco. acostumbraros al gas. Es limpio, silencioso y más rápido. Categóricamente lo que es imprescindible en los fogones, es un sistema para sujetar los cacharros, mientras están sobre el fuego, sin esto no se puede salir a la mar pensando en guisar a bordo. Además cuando no utilazas los hornillos, esta estiba te sirve para sujetar muchos utensilios de cocina, cuando estás preparando algo.

- Del menaje, lo mejor es utilizar la gran mayoría de platos y vasos de plástico desechable, son también fáciles de guardar, no ocupan demasiado sitio y, lo mejor es que no tienes que lavarlos. Está claro que para comidas calientes los platos no valen, pero, para el resto de lo que preparas, van de maravilla.
Los cubiertos de inox. van muy bien. Es lo que menos te importa lavar. Se dejan a remojo en agua salada, y después, un par de restregones y, como nuevos. Los de plástico terminan por echar olor. Lo del agua de lavar es “very important”. Mucho más de lo que te piensas. Si podéis instalar en el fregadero un grifo de agua salada, no lo dudéis. El ahorro que supone lavar con agua del mar, compensa con mucho, hasta que tengas que sacar un cubo y usarlo en el fregadero. O si la yupeee te lo permite, sacar los cacharros a popa y limpiarlos allá.
Los cacharros de cocina es algo, entiendo yo, muy particular de cada tipo de travesía, del numero de tripulantes y de sus gustos, de la época del año y de las ganas que se tenga de empringarse en la cocina. Pero conviene pensar muy bien lo que vamos a necesitar, porque estos cachivaches tienen una malaostia para guardarlos que es la leche. O sea, solamente los estrictamente necesarios, entre los que incluiría un termo para café, y una tetera para calentar y servir agua.

Funcionan muy bien los rollos de papel de cocina, en plan industrial, siempre y cuando, eso sí, seamos capaces de colocarlos de forma que se desenrollen cómodamente, Vale para todo: limpia, fija y da esplendor. Además de que secar, es antideslizante; te puedes sonar los mocos; sirve como limpia-morros alternativo.
Sobre la superficie de trabajo de la cocina, es recomendable colocar, para que las cosas no se resbalen, recortes de una especie de material de plástico esponjoso y agujereado, muy maleable, de venta en cualquier ferretería y que da un resultado genial.


Hay que llevar un cierto control de lo que se va consumiendo. Si por un “suponeee”, has tenido el acierto de ir anotando, cuando metías los víveres a bordo, donde está cada cosa, si la ansiedad y el estrés del momento te lo permitieron, te ayudará mucho para controlar lo consumido. Nosotros conseguimos un plano del barco, (sinó lo dibujáis) y en él se fue reflejando donde se guarda cada cosa; en que cantidad y sus caducidades. Luego, ya en la mar, intentas más o menos, ir restando cada día lo que se gasta; suele dar muy buen resultado y te ayudará bastante a confeccionar platos, el saber, en función de lo que quede, que es lo que más te interesa gastar y que debes dejar para una posible fiesta improvisada. Que las habrá. Parece complicado y que te robará mucho tiempo; pero no, y además, tiempo te sobra para todo.

El comer bien durante una situación prolongada, que puntualmente puede llegar a ser físicamente dura. Y tensa y angustiosa, a veces, a nivel psicológico, es fundamental. . Esto es necesario, con el estómago saciado y además de lo que te gusta, todo es mucho más llevadero. Tras una buena comida y un par de botellas de vino, el tomarte tranquilamente el café y el fumarte un par de cigarros, sentado en la mesa, todavía sin recoger. Haciendo bolitas con la molla del pan que ha sobrado, y tirandoselas al comensal de enfrente. A la vez a que se te pega al antebrazo la cucharilla del flan de tu compa de al lado. Al mismo tiempo que observas ensimismado con que maestría, comparable a la de un maestro de esgrima, utilizan los palillos algunos de los tripulantes, eso si tapándose la boca. Mientras se oye en cubierta un esplendido booorrrruaaaaaahhhh seguido de un ¡perdón, pero este no vale para el concurso porque, no me lo habéis cronometrado!.
Alrededor de una mesa, y con sensación de plenitud, las cosas se ven con una óptica distinta y casi siempre optimista.

Debemos andar muy “al loro” con las vitaminas, fruta fresca, leche y zumos con vitaminas añadidas, solventan bien el aporte de vit. C. La cerveza, por suerte para algunos, aportaba mucha vit. B, aunque si esta anodina e insípida bebida, tuviera las mismas vitaminas que un espiche del 9, también la hubiéramos tenido que racionar, para que durara hasta el fin de la travesía. Hay que incidir mucho en el consumo de vitamina A, por la excesiva exposición al sol, puesto que mas de un tomara un tono encarnadito ligon de playa, y esto tiene como contraindicación, el sobrecalentamiento cerebral, también denominado en nuestra región, estaa con loo sesoo recosioo, con el consiguiente prolapso de meninges por los agujeritos de la nariz.
Las proteínas no supongan ningún problema, pues al contrario de las vitaminas, no les afectan el estar envasadas en conserva para tener todo su valor nutritivo, también es cierto que con el asunto de la pesquera, los aportes proteicos estaban asegurados, incluso de más.
Los carbohidratos, son auténticos maretones, por usar el argot mariñeiro, calóricos. Lo que en nuestra dieta habitual y a nuestra edad, miramos con lupa, en mitad del océano lo podemos consumir a pajera abierta. El sempiterno movimiento, las continuas maniobras de las velas, el regular la temperatura tras un chubasco o al ponerte ropa húmeda, son actividades de un importante gasto energético, pero que se contrarresta mas que suficiente, con la zanpada a bollería de por la mañana, con los bocatas de pan recién horneado o con los frutos secos del aperitivo
Con las grasas si que no hay problema, el aceite casi diario de las ensaladas, el embutido, los frutos secos, el pescado tanto fresco como en conserva, la leche, las carnes, aunque pocas en esta ocasión y muy a mi pesar.
Tampoco hay que rebanarse los sesos con tablas de aportes calóricos. Aunque el ejercicio físico, es grande el cuerpo te va pidiendo lo que necesita acorde con su gasto, solo hay que estar un poquico pendiente de si alguno no come hasta donde debe. Por comida de coco o por que de por si, come menos que un pajarito y obligarle a papear
Porque entre otras cosas, como dice uno de los muchos cocineros que salen por la tele, “el buen alimento mejora el entendimiento”.

BUEN PROVECHO
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Soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero. Qué le voy a hacer, si yo nací en el mediterráneo.

"A veces es mejor callar y parecer tonto, que hablar y despejar todas las dudas". Groucho M.

Editado por sumeke en 05-07-2008 a las 03:09.
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