Hola a todos,
Hace ya más de un par de años, un cofrade abrió uno de los primeros hilos en los que participé en el foro; se llamaba "pifias gloriosas" y, junto con otros temas memorables, recuerdo pocas cosas en la interné con las que me haya reído tanto.
Como su nombre indicaba, era una sucesión de anécdotas graciosas en las que, por méritos propios o ajenos, nos veíamos metidos después de haberla pifiado con algo; recuerdo que imprimí el tema y lo llevaba conmigo muchas de las veces que navegaba con amigos para echarnos unas risas y, de paso, que vieran que hay otros patrones capaces de meter la pata con casi tanta maestría como servidor
Pues bien, a raíz de las meteduras de pata -algunas graciosas, otras sin maldita'lagracia- con las que voy llenando mi currículo de nada experto navegante, se me ha ocurrido abrir un tema para compartir algunas de ellas (habrá otras de las que ni me habré dado cuenta, que es lo grave) e invitar a los cofrades que quieran a que hagan lo mismo. A diferencia del tema de aquel cofrade, no hace falta que sean especialmente cómicas, el objetivo es aprender un poco de experiencias ajenas
Ahí voy yo con tres:
1- Puerto Tomás Maestre, primera travesía como patrón: Al desatracar, envío a un amigo -el único que, de los que iban, había navegado antes en un barco mayor a un vela ligera- a que me ayude con el muerto de proa. Sin alejarse de lo que, literalmente le indico, quita el muerto cuando se lo digo... Y se deja el segundo muerto, de estribor, en su correspondiente cornamusa. Como resultado, salgo amarrado al cabo, que está a punto de acabar bajo la hélice y se queda finalmente medio enganchado en la orza. Mucha ceremonia y alboroto hasta que se arregla la situación.
Aprendizaje: Ser completamente claro en las indicaciones cuando se vaya con personas que han navegado poco.
2- Isla de Delos, en Grecia. Para evitar quedarnos sin gasolina en un fuera borda del cual dependíamos para hacer una travesía de unos 10 minutos con la auxiliar, decidimos rellenar con uno de los bidones que, al efecto, teníamos en el barco. Sin contratiempos, salvo olvidarnos el "detalle" de asegurarnos que el motor estuviera bien frío antes del repostaje. Fue al terminar de llenar cuando me di cuena de que todavía tenía una buena temperatura y, sobre todo, de lo que podría haber pasado de haber tenido algo de mala suerte con el llenado.
Aprendizaje: Asegurarse siempre de que un motor fueraborda está frío antes de comenzar a llenarlo.
3- Isla de Mykonos, de nuevo en Grecia: Tras una noche muy rigurosamente fondeados con F6-F7 (fondo de arena, 50m de cadena, guardias de fondeo) amanece con la no pequeña satisfacción de ser uno de los dos barcos (bueno, a decir verdad, el total era sólo de tres

) que no han garreado. Eso sí, las que habían "garreado" eran la mitad de las defensas que habíamos hecho firmes a los guardamancebos, que con los prismáticos vimos en la playa. Ir con la auxiliar a la playa a recogerlas fue una odisea que terminó, entre otras cosas, con dos erizos en el pie de un amigo. La noche anterior, este amigo -que sabe hacer perfectamente un ballestrinque- había encargado a dos grumetes -que, al parecer, no sabían hacerlo tan bien- la colocación de la defensas y ni les supervisó a ellos ni yo supervisé lo que él había hecho.
Aprendizaje: Está muy bien delegar... pero hay que encontrar un equilibrio razonable con supervisar!
¿Alguien más se anima?
Saludos
Avante