Caso verídico de un amigo, también verídico que alquila una motora para estrenarse como flamante patrón, se acercan al puerto y dice a la tripulación , tan inexperta como él “lanzar las defensas” Evidentemente os lo podéis imaginar, el siguiente grito fue otra vez del patrón que con las manos en la cabeza gritaba “¡La fianza, la fianza”
