Durante los casi tres meses que duró mi última parada náutica forzosa, cometí el error de no sacar las velas. La verdad es que ni en la peor de mis pesadillas imginé que iba a estar el barco parado tanto tiempo.
Como en las lluvias caidas en el mes de mayo hubo muchas que venían aderezadas con polvo sahariano de ese que lo deja todo como si vinieras de jugar a tenis, al sacar las fundas e izar velas nos encontramos con la desagradable sorpresa de que el agua había traspasado las fundas y ha dejado unas "bonitas" marcas como de café con leche en ellas.
De aquí a un tiempo imagino que ya me daría igual pero ahora que están nuevecitas y de un blanco níveo se notan mucho más y ... dá rabia, la verdad.
He probado de limpiarlas con un trapo húmedo (pero sin frotar demasiado), algunas han marchado pero otras persisten, como si se hubiera tintado el tejido.
¿¿Vale la pena limpiarlas con algo o mejor me olvido de ellas y voy ya dejando que las velas tomen su propio "carácter"??
¿Sabeis de algún método efectivo para este tipo de manchas?
Nunca he sido partidario de limpiar las velas, solo endulzarlas de vez en cuando, pero por estas vez me gustaría que volvieran a ser como hasta hace pocos días...
Moraleja: Siempre que el barco vaya a estar fuera del agua, aunque te imagines que va a ser por poco tiempo, ... velas fuera.
