Yo, si puedo salgo, nadie me lo puede impedir; si hechar flores al mar ahora es delito, que controlen los mercantes en las entradas de las rias o de las bahías cuando tiran sus vertidos por la noche en vez de controlar una tradición en la que nunca paso nada y en la que se va a honrrar a los marineros y a sú Virgen, sean creyentes o no.
La mierda cuanto más se revuelve más huele

Salve Reina de los Mares