Quzas si repensais el suceso, buscando por que se produjo aquella situacion, os dareis cuenta de que está en vuestra mano el que no vuelva a ocurrir y de que podeis evitarlo, desde el barco, sin dejar de navegar.
Algo hicisteis mal, perdona que te lo diga, pero no fue culpa del barco, ni del viento, ni de la mar, esto es importante, ella ha de saber que el barco es seguro, y que no hace esas cosas el solo.
Una vez asimilado esto seguid navegando, y escorad voluntariamente poco a poco, como un juego, quizas en esas "salidas terapeuticas" os vendria bien que os acompañara otro tripulante mas, aunque fuera como "quitamiedos".
un saludo.
