Mi experiencia por si vale:
Despues de nuestra primera singladura con nuestro nuevo "viejo" barco y con la experiencia oxidada por los años, cruzamos el Estrecho con Poniente F6 o más, con la transmisión averiada y con la mano derecha de mi churri también averiada. Atraque a vela incluido.Esta fué la primera.
La segunda fué perder el grillete de amura del genova y recibir los porrazos del tambor del enrollador descontrolado.
La tercera, perder el fondeo en una playa y enredarse un cabo en la helice dejandonos sin maniobra y golpeando la quilla en el fondo.
Todas parecen terribles, al menos para ella. Yo lo veo como situaciones apuradas de las que soy responsable por ese óxido de mi experiencia. Cada día voy mejor, los atraque más finos y las situaciones más controladas.
Pero esto crea desconfianza en la almiranta y miedo. Así no le gusta a nadie salir a navegar, ni a mi.
Yo soy consciente de esa falta de trato con mi barco y voy mejorando, o intentandolo al menos, pero ella es ajena a ese progreso. Pero mi confianza va ganadole día a día, empieza a disfrutar, eso sí, evito los días duros, las salidas son cortas y procuro hacerle participe de las mejoras.
Cuando veo posibles causas de problemas se lo enseño y le escucho en la solución, la involucro en el mantenimiento del barco, del atraque y de la calidad de la salida. Si la jefa dice que no se navega, pues a la playa.
Es mejor sacrificarse un poco para ganar un futuro con travesías largas y soñadas.
Una ronda para todos.
