En octubre de 1913, la tripulación del velero inglés Jhoston avistó el las proximidades del Cabo de Hornos a un buque que aparentemente se encontraba a la deriva. Se aproximaron en un bote encontrándose un esqueleto al timón y otros más en las camaretas y comedor. Todavía podía leerse el nombre del barco: Malborough.
El Malboroug había zarpado 23 años antes de Nueva Zelanda con destino a Glasgow con 23 tripulantes y 8 pasajeros sin que se volviera a saber nada más de él.
