Bueno, teóricamente, los patos están haciendo lo que la botella: dejarse llevar por las corrientes.
Hay libros que explican bien las corrientes (por ejemplo, muy en general, el curso de vela de Glenans): las grandes corrientes son más o menos regulares, pero hay corrientes locales que son bastante irregulares y suficuentemente débiles como para variar por los vientos y mareas (ésto último en zonas costeras).
Esto hace imposible predecir el recorrido exacto que seguirá un objeto flotante, aun cuando no tuviera obra muerta que abata el viento.
Supongo.

