El libro de Roman Sanchez es una gozada

.
Tal y como el lo cuenta, parece que los problemas los tiene mas por tieso que por otra cosa. Se pega unas palizas achicando a mano que parece no tiene otra cosa que hacer.
Por otro lado no tiene problemas, hasta la comida le sube sola a bordo.
No obstante, hay que estar muy mentalizado para hacer un viaje así, de tantos días, siempre de ceñida, pero leyendo el libro no parece tan dificil, lleva un nueve metros de madera y no en perfectas condiciones.
De todas formas yo me limito a hablar del libro, de hacerlo ni por un lado ni por el otro, de momento.
