Autobús del IMSERSO circulando.
Se levanta una abuelita y le ofrece al conductor un puñadito de cacahuetes ya pelados. Este se lo agradece y sigue circulando.
Al ratito se vuelve a repetir la escena y le da otro puñadito de cacahuetes ya pelados. Así, tres o cuatro veces mas, hasta que el conductor un poco harto le dice:¿ Por qué no se los ofrece a los demas viejitos que viajan con Vd.?
Verá buen hombre, dice la abuela, es que
como ninguno de nosotros tenemos dientes no podemos mas que chupar el chocolatito que traen por fuera.........