¿Qué, cualo?
Me alegro que optes por darnos la oportunidad de despedirte de este antro tabernario como dios manda, aunque eso de dejarlo todo, cuando ese todo es la mar, el viento, la libertad, no termino de entenderlo.
Tus razones tendrás y sólo deseo que sea algo pasajero y que algún día vuelvas a surcar las olas. Mucha suerte en tus nuevas singladuras y un beso muy fuerte
P.D. Aún me debes un paseo y una toalla, y las deudas de honor siempre se pagan
