Envidias aparte, el diseño del barco es flipante. Visto de cerca es majestuoso. En esa guerra que tienen los megaricos por ver quién tiene el bien más deseado, Melnichenko le ha ganado por la mano a su compatriota Abramovich, antes de botar el Eclipse.
La cuestión es si ahora que se va a dedicar a navegar, se dejará caer por esta taberna

, ¡seguro que trae un vodka espectacular!