Re: Yo tambien quiero mi submarino
he encontrado esto :
La industria de submarinos privados comenzó tímidamente hace diez años, como pedidos hechos a los astilleros por aventureros excéntricos. Hoy se calcula que 100 submarinos particulares navegan por el mundo. En sus versiones mas baratas, llevan un pasajero y cuestan 85 mil dólares, el precio de un Mercedes Benz Class S en los Estados Unidos. Por ese precio, entran en el presupuesto de quién tiene un velero grande o una lancha.
Los pequeños submarinos permiten descender hasta 50 metros de profundidad y permanecer allí hasta dos horas y media, cuando un buzo amateur, con conocimientos básicos y tanques de oxígeno a cuestas, no desciende a más de 30 metros. Recientemente, la empresa holandesa U–Boat Worx lanzó al mercado el "C–Quester Nº 2", que transporta dos personas y cuesta poco menos que una Ferrari 430: 130 mil dólares.
Deseo. Como era de esperar, los submarinos particulares despertaron la atención de los súper ricos, que los llevan acoplados a sus enormes yates para disponer de una diversión adicional a los paseos marítimos. Entre ellos están Paul Allen, cofundador de Microsoft, y Roman Abramovich, magnate ruso del petróleo. Allen es dueño de un submarino valuado en 12 millones de dólares con capacidad para transportar 10 pasajeros y pintado por encargo en color amarillo, para recordar el submarino de la famosa canción de los Beatles. El millonario norteamericano lleva guardado su capricho en un garaje especial en la parte de atrás del yate "Octopus".
Las especificaciones del submarino de Roman Abramovich son un misterio. Al magnate ruso le gusta bromear diciendo que dará de presente su submarino a quién sea capaz de identificarlo debajo del agua. En general, los astilleros mantienen en secreto la identidad de los propietarios de los grandes submarinos, protegida por cláusulas específicas en los contratos de compra. A pocos les gusta admitir que pagaron 25 millones de dólares por un modelo como el “Seattle 1000”, hecho por la empresa americana U.S. Submarines, que lleva 10 personas, se sumerge hasta 300 metros y puede permanecer debajo de las aguas un máximo de 20 días. A bordo de un submarino de esos, la sensación debe ser la misma que participar en una película
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