Querido Barón:
Yo, que tengo el inmerecido honor de sudar en el infien-no de forma simultanea con Usted, debo decirle que es tanto el ejemplo que veo en su Persona

, que si alguna vez decidiese ponerle los cuernos a la vela, renegar del muestrario de cordelería que arrastro, y acoger la fé del Verdadero Surtidor, lo haría de su mano, previa su anuencia.
Y ya no queda nada para hacer olas.
Mucha suerte!