Pues claro que sí. Las regamos con aceite de oliva, ¿vale? Que ya me ha dicho KUMI que le da lo mismo comprarme el bañador de la talla 42 que de la 54...
Por cierto, KUMI, que vengas contigo de compras no quiere decir que te vaya a dejar entrar en el probador, ¿eh?
