Esto de las llamadas anónimas es como las migrañas, todos las hemos sufrido alguna vez.
Hace unos cuantos años alguien se dedicó durante unos días a joderme el sueño y me llamaba de madrugada sin decir nada desde el otro lado. Una noche que me pilló bien despierta le animé a que me hablara y no se le ocurrió otra cosa que preguntarme si eso era una casa de putas ... le respondí que si y que si quería hablar con su madre estaba ocupada con la boca llena, que llamara más tarde.
Jamás me volvió a llamar
