Vidas densas a fe mía. Empezaban y terminaban pronto, pero hay que ver lo que daban de sí. A veces me quedo mirando a mis alumnos de ESO y me imagino a esos guardiamarinas de su edad corriendo por las cubiertas en medio de las balas y las explosiones de hierro y astillas, resbalando en la sangre y tropezando con restos humanos para llevar órdenes del puente a los otros oficiales del barco y, además de congratularme de la suerte que han tenido mis alumnos, me pregunto si son (somos) de la misma especie que aquellos hombres de hierro a bordo de barcos de madera

. Aunque entre nosotros hay algunos que tuvieron una vida de marinos que al empezar pronto también ha dado de sí lo suyo.
Salud, por todos ellos
