La bahía de Fornells.
Su fondeo es con boyas, integramente, así que aprovechando que parece un momento tranquilo y espacioso, nos agarramos a la 22, que parece que nos estaba esperando hacía días. El lugar es precioso, con su mini puerto y su enorme bahía, aunque no toda ella sea practicable para fondear. La parte más honda de la bahía es reserva natural de la biosfera, así que el límite permitido y marcado por las boyas para efectos de fondeo está bien delimitado casi en la entrada justo de la bahía.
Hemos llegado un viernes, con lo que nos cuesta acordarnos de los días que llevamos ya de navegación, pero el ambiente que se nota en tierra es visible y audible desde nuestro rincón de agua, y se nota que es fin de semana. Y por lo visto no un fín de semana cualquiera.
No bajamos a tierra, terminamos el día en la cubierta cenando y contemplando, por fin, el incesante brillo de miles de estrellas. Ya no hay luna, y a partir de esta noche hasta la última que pasamos en Menorca, retengo en mi memoria un festival de explosión en el cielo oscuro, en cada anochecer.
Mañana ya bajaremos al pueblo.
Se despertó una calurosa y soleada mañana de sábado en Fornells, y eran las fiestas del patrón. Solo hizo falta poner un pie en tierra para darnos cuenta. El jolgorio es notable en las calles y el ambiente se respira festivo. Nos recorrimos todo el paseo del puerto, ya que el pueblo tampoco es muy grande aunque si que tiene muchas cosas por ver, ya que mires por donde mires tiene rincones encantadores.
En los largos y tranquilos, perezosos diría, paseos matutinos, en unas de mis escapadas a las tiendas del lugar, cuando salí de allí creí perder al capi de vista ... Ande está este ¿??
Resultó que solo tuve que fijarme en el agua para encontrarle. No sé para que quiere bajar a tierra este hombre.
Un buen recorrido por este pueblo y el festival de gente antes de sentarnos a comer para sentirnos como en casa.
Después de comer la fiesta aún se hace más palpable en el ambiente. No cesan de pasar enormes caballos con sus jinetes y la gente que los persigue bajo un sol castigador de las 5 de la tarde. Se empiezan a montar los chiringuitos del paseo, invadiendo con más colores y más fiesta el paisaje.
Dejamos pasar a los caballos, la banda de música, los cabezudos, los puestos callejeros y el gentío de la tarde. La fiesta acaba de empezar y no hay siesta ni calor que valga para todos los que estamos allí.
Un momento de calma tras las primeras impresiones y el capi y yo nos fuimos paseando, llevados por la inercia hasta la torre de Fornells. El paseito hasta arriba es bastante llano, poco inclinado, pero la solana que cae es de justicia divina. Eso sí, las vistas valen la pena el esfuerzo.
178,5º para todo el mundo.
A la sombra y las vistas de esta pequeña colina descansamos un buen rato antes de volver a bajar, mirando la bahia a un lado y por el otro el horizonte recortado con sus barquitos. Después, cuando volvimos al pueblo, estaban de nuevo los caballos, y aún habían salido más, esta vez pasando todos por la puerta del cura. Cosas de las tradiciones.
Se preparaba el verdadero Jaleo. Toda la gente está en la calle, todos acompañando a los caballos en el paseo, y ahora si, ahora todos para la plaza !!!!
Increible el follón que se monta alrededor de los caballos. Los dejan entrar en la plaza y los jalean hasta que los levantan, pareciendo entonces soportados por decenas de manos que los aguantan. Dificil de fotografiar si no estás en primera fila o debajo de las tribunas de madera levantadas allí para la fiesta. Y dificil que los caballos no te pisen un pie, como poco, teniéndolos tan cerca. Nosotros no vimos ningún percance, deben de ser “profesionales” en esto del Jaleo.
Fiesta y más fiesta en la calle, hasta hay concierto esta noche y la gente no para de cruzarse contigo y tu con ellos. Hasta ves la evolución de alguno, antes y después de comer, que ya para el jaleo están más que cociditos

Para ser nuestro primer día en Fornells hemos tenido de todo, y mañana, más ¡!
Tarde de relax con el Tunante, al final de la jornada.
Al día siguiente el pueblo aún estaba de festivales con los caballos, y es curiosísimo ver como la gente aguanta todo el día detrás de la banda de música del pueblo cuando estos solo tocan, una y otra vez, la tonadilla del Pasodoble español y Paquito chocolatero. Os lo juro, es así, no necesitan nada más para seguir la marcha. Bueno, litros de pomada granizada tambien hacen mucho para que te diviertas
Es Domingo, los caballos ya no asoman tanto como el día anterior pero da igual, allí la gente alarga la fiesta y siguen poniendo los puestos callejeros y los mercadillos. Me encantan.Traigo un buen recuerdo de una chica de Guatemala que me explicó rapidamente la técnica del batik, para decorar los ropajes, y la verdad es que alucinadita me dejó con lo laborioso que resulta. Siempre aprendo algo, sobre todo en los mercadillos.
Tarde tranquila, después de comer y mientras vuelven a reponer los chiringuitos de golosinas, nosotros hoy nos retiramos antes.
Mañana queremos alquilar un coche para recorrernos la isla por el interior, y por el exterior y por donde sea.
Quiero ver más de Menorca.