En cualquier caso, aprendiste más esa salida que 5 años de navegadas tranquilas, y eres lo bastante crítico contigo mismo, cómo para repasar la lección que aprendiste (y que compartes generosamente con nosotros) y sacar tus propias conclusiones.
Más de uno le hubiera echado la culpa al viento, al mar, o a maríasantísima, antes de reconocer que se equivocó.
Felicidades por el final.
Suerte y gracias por compartirlo con nosotros.


