Cita:
Originalmente publicado por konz
Bluewhite, siento disentir con tu opinión respecto a reservar las embarcaciones rápidas,en éste caso las motos de agua, para los servicios públicos. No veo razón para ello.
¿Cuanto alcanza un yate de dos motores de 1800 HP a velocidad máxima? ¿Y si equipo una zodiac de 7 metros con tres megamotores de 300 HP?
La moto acuática es divertida, pero debe de saberse a quien le dejas los mandos de un Ferrari. Tu puedes tener un Aston Martin ( ojala lo tuviera yo) e ir cumpliendo la ley sin conducir a chorrocientos por hora.
Desde luego lo que no estoy de acuerdo es con que cualquiera pueda gobernar una moto de agua SIN titulación.
Alguna vez ha salido el tema de los certificados médicos obligatorios para obtener los títulos náuticos. Ojo,tal y como está la cosa me parece una auténtica tomadura de pelo porque nadie comprueba nada.Tienes un amiguete que te lo firma y santas pascuas. Los certificados de los centros de reconocimiento para el carnet de coche, en los que se supone te evalua un psicólogo, un médico , un oculista y toda lo que quieras, idem.Una farsa, porque nadie lo comprueba.Pagas y listo.
¿No sería hora de replantearse qué tipo de examen médico y psicológico o psiquiátrico es necesario para que alguien pueda salir a la mar con un cacharro de estos?
No lo digo por la señora que arrolló al nene, que conste, que mas bien creo que ha sido un error "por nervios".
Saludos efusivos y tomaros algo, joder, que me se estais deshidratando.    
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La larguísima experiencia de siniestros con estos vehículos concretos nos
evidencia la necesidad, no el capricho, de limitar su uso.
Limitar para mi significa regular su uso, para que no se produzca el abuso, es decir, el mal uso. No estoy hablando de prohibición.
No digo que las dos alternativas por mi expuestas sean las únicas válidas, seguro que las hay mucho mejores y más eficaces, que por mi falta de formación o información en materia de seguridad pública no se me ocurren.
La libertad de diversión uno debe ser compatible con el derecho a la seguridad de otro. Vivimos en sociedad y en democracia, lo que significa que hemos decidido regularnos -a veces para molestia, incomprensión o fastidio de una minoría- buscando el bien y la seguridad de la mayoría. Pues ha llegado el momento de regularnos bien. Bueno, si consideramos que deberíamos haber sido más diligentes y previsores en la protección de la vida de las personas, realmente ese momento llegó antes de la primera víctima.
Recordemos que por lo general, los números están ahí, estos accidentes tienen como víctimas casi siempre a terceras personas inocentes y ajenas a la práctica de esta afición, más incluso que a los propios usuarios.
Con todos mis respetos estimado konz, las alusiones a las embarcaciones mayores de gran potencia, los coches de carreras de alta gama, y los certíficados médicos indiscriminados, son a mi modo de ver muy poco afortunadas. ¡Háblale de todo eso a las víctimas o a sus familiares!
En fin, un tema del que ya hemos escrito mares de tinta en la historia de nuestra taberna, y que por desgracia aun sigue como asignatura pendiente.
bluewhite
