Si me lo permites te acompaño en ese barco.
No soy buen marino, no soy buen cocinero, no soy buen conversador, pero ronco muy bien cuando duermo. Ya sabes que los barcos necesitan de esas cosas especiales, que los hacen únicos. Imaginate que te acompaño roncando a tu sonido de saxo en medio del atlantico.
