Chiqui no sé que decirte para que a tu hija no le haga mucho daño la terrible noticia. Yo no pude remediar caer en el llanto cuando el veterinario me dijo lo que tenía que hacer con mi perra, pero al menos le pude dar una muerte digna para que dejara de sufrir. Y no era una niña, tenía ya los 30, y mi perra mas de 16, pero aún así la tristeza de perder a un amigo siempre hace daño, lo vistas como lo vistas.
Quizás se lo tomará mejor cuando vea que le habéis ayudado a dejar de sufrir. Y de todas formas es un trago que se irá pasando con el tiempo, aunque no se olvide jamás.
Espero que se lo puedas explicar de la mejor manera, y que la tristeza sea lo más pequeña posible.
Atarip, preciosas palabras que nos dejas en homenaje a nuestros amigos peludos
Y preciosa manera de explicar de donde salen las estrellas, al hacer agujeros de plata en el cielo
