Pues qué decir? Que es un verdadero palo y que se sufre mucho, pero forma parte del juego vivir-morir.
Siempre he tenido (y tengo) huskies siberianos. He tenido que enterrar a varios y aunque la razón intenta aportar consuelos, siempre me ha podido más el corazón. También debe formar parte del juego.
Tranquilo, cofrade: pasará. Y si puedes, pilla un cachorrillo, que sus divertidas magarrufas ayudarán a curar la herida.
Un abrazo.