Ya el ancla estaba echada. Mientras esperaba a ver si el barco se movía del sitio abri la cerveza de rigor,

me asomé a proa y a popa varias veces, puse el toldo, me fumé un cigarrito, y yastá: ¡había fondeado! ¡ya si puedo decir que además de inexperta navegante solitaria soy dominguera!
Y observé a mis vecinos: la 1ª en ir al agua fue la guapa hija de Rafael seguida de su no menos guapa madre. Pampano optó sin embargo por saborear tranquilamente uno de sus puros mientras contemplaba a sus sirenas.
Por otro lado Marpirao ya estaba en la auxiliar remando bajo un sol de justicia (todo por no querer ponerle el motor) a por una cerveza al Cachalote, y claro, para asegurarse de que estaba bien y mi fondeo había resultado. Mientras Lola iba remojandose poquito a poco antes de meterse de lleno en el agua. Eso sí, demostró ser una buena nadadora pues así llegó a mi barco, Marpirao iba a por ella, pero la verdad, eso de remar sin querer soltar la lata de cerveza es más bien difícil
Pampano llegó al poco y acordamos hacer ruta del tapeo, empezando por mi barco, el chiquitín del grupo. Creo que al final me pasé sacando cosas, pues no nos movimos de allí y encima sobró pa que cenara medio puerto. (Pedro le cogió el gustillo a eso de remar, que casi llega a los postres)
El menú: chorizo, fuet, tapeo de esos de aceitunas pepinillos etc, una especie de saladitos, dados de atun con aceitunas, el tupper de mami con pollo con almendras (vamos el pollo a la pantoja) , bacalao a la bilbaína y el salmorejo con su huevo cocio y jamoncito, que ¡¡¡lo hice yo y parecé que gustó!!!. Sobró mucho, pero…. Me encanta eso de ver a un montón de gente en mi barco, y poder agasajarlos, en serio, es una alegría muy grande poder recir al personal y lo malo es que siempre temo quedarme corta. Eso sí….por primera vez me faltaron cervezas

(como no bebo últimamente…)
Ya terminando empezó a levantarse un poquillo la mar y como más vale prevenir prescindimos del café y de la siesta bajo el toldo

y nos dispusimos a iniciar la vuelta. Marpirao me ayudó a recoger el fondeo,

que con la comida aún en la garganta cuesta el doble.
Una vez fuera mis amigos se dirigieron rumbo a Roquetas y yo aproveché para pasar del motor y poner rumbo al sur y disfrutar de un ratillo más a vela

. La verdad…. No quería volver a puerto. Aproveché para echarle unas fotos a la piscifactoría que cada vez la amplian más
Y esa boya es una de las señales que hay a cada esquina delimitando la redes y que supuestamente se debería ver la lucecita parpadeando de noche, pero hasta que no te la comes no se ve…..
Las fotos no son muy buenas, pero el grato recuerdo de ayer es sublime. Bueno, sea como sea, he descubierto una faceta más de la navegación, dominguera de verano, y oye, no está tan mal de cuando en cuando tomarse un día así de relax (eso sí, la próxima con siesta bajo el toldo), sobretodo cuando la compañía es tan magnífica como la de ayer. Pampano, Marpirao y familias… fue un inmenso placer compartir el día con vosotros

