Navegaba el ESCILA hacia Cartagena desde su base allá arriba,

cuando se percató que tenia bastante agua en cabina y los pañoles flotando. Puso la bomba de achique pero el periodico que llevaba se había caído antes al suelo y desmenuzado con el agua y los vaivenes, asi que, taponó la bomba y se acabó la posibilidad de achique. El motor no arrancaba.

Así las cosas, el
solitario en cuestión, navegando a vela consiguió embarrancar en la entrada de un pequeño Club Nautico que no tiene calado superior a 1,60.

El barco ya bastante sumergido por el agua que había ido acumulando quedó embarrancado, ya sin prisas ,sin mar y sin mayor peligro, alguien avisó a Salvamento. Llegaron, achicaron agua, vieron -no se quien- que el problema era que se habia ido el pasacacas del retrete... espiche y... ¿qué hacemos?....

Ya podía haberse quedado atracado allí...Pues que me toen (¿Se dice así?) hasta Alicante... tres millas. DOSCIENTAS CINCUENTA MIL PELAS la broma.



Una cosa es que te salven la vida que es gratis

y otra que te salven el barco. Quizás eso es lo que temía el de la anécdota que cuentas.