Una vez salimos de Melilla, rumbo a Al Hoceïma, hicimos alto obligado en Cala Tramuntana. Protegida toitalmente del levante. Amplia. Magestuosa. Inigmática. Alma de Marruecos.
Y rumbo Al Hoceïma, pasado el peñón de Vélez de la Gomera, Cala Iris.
Pocos delfines en todo el crucero. Menos, muchos menos que otros años. Pero éstos suplieron las mermas:
En Al Hoceïma, a pesar de los comentarios de otros cofrades, todo fue positivo. Pensando que no estamos en un puerto deportivo y turístico. Muchos trámites, pero todas facilidades. La policia, la aduana, la marina real, la policía del puerto. Papeles por aquí, por allí, pero nada de sobronos, o malops rollos. Sólo vinieron unos a pedirnos medicina para una congestión nasal. Y lo soventé con 3 aspirinas.
Claro, que tuvimos quie atracar a un muelle comercial. Nos faltó una escalera para poder salvar el desnivel:
Y ya en Marina Smir, como en Europa. Aunque aluilamos un taxi para visitar y pasar una noche en ChefChauen. No me canso de visitarlo:
