Vaya, yo también estoy en ese precioso puerto, con esa bocana que vosotros decís que es poco profunda pero que en realidad es larga como ella sola: ocho o nueve bordos del Mono Loco no me los quita nadie. Ademas sin espacio para maniobrar si viene alguien de cara, y con esas boyas tan majas a los lados que se enredan en la orza o en el timón en cuanto te descuidas.
Eso sí: que justo detrás de la rampa esté el bar del club para tomar unas cervezas, no tiene precio.
Veleta, me encantaría acompañarte pero me lo impiden compromisos previos. Se lo comento al "dire" de la escuela por si le apeteciese, ¿ok? Es muy buena gente y tiene muchísima experiencia.