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La niña de la caña
 
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Predeterminado Viejas supersticiones de la mar

Si hay supersticiones marcadas son las relativas a la mar tan admirado como temido desde los albores de la humanidad. Dejo unas cuantas que aunque muchas son conocidas no dejan de ser curiosas.

Griegos y romanos lo personificaron en Poseidón y Neptuno, respectivamente, y ofrecían sacrificios al mar para complacer al dios que en él moraba.

El flujo de las olas tenía un significado muy especial, sobretodo si se trata de la tercera y novena ola. Se creían que poseían una fuerza energética que propiciaba la concepción. En el litoral español, la mujer que deseaba quedarse embarazada, debía bañarse nueve veces en el mar, o dejarse acariciar tres veces por las tres olas más fuerte, siendo siempre múltiplo de 9, que son los meses que dura el embarazo.

La vida llegaba cpn la marea y se iba cuando bajaba. Si un niño nacía con la marea baja era mal augurio. Las muertes, supuestamente llegaban con la marea baja, pero si algún moribundo no fallecía en esa circunstancia, sobreviviría hasta la próxima bajamar.

Quien celebraba o consumaba el matrimonio cuando se producía el reflujo del mar, se decía que no sería feliz en su nueva relación, o que ésta no sería fecunda.

Para curar las fiebres se procedía de la siguiente forma: se colocaba al nefermo a la orilla del mar cuando subía la marea. Cuando se retiraba el mar, creían que las olas también se llevaban el mal.

La tos ferina también podía aprovecharse de las mareas para sanar. Se llevaba al niño todos los días a la playa en bajamar y se le dejaba jugar hasta que subiera la marea y, era de suponer que la marea alta se apropiaba de la enfermedad y se la llevaba con ella. Otro remedio consistía en hacer beber al niño agua de mar. Esto le provocaba un vómito allí mismo que decían expulsaba la tos ferina y se la llevaba la mar.

Aún en algunas regiones persiste la creencia de que el agua de mar cura la rabia.


Era de buena fortuna ver un rayo aparecer por un lugar determinado del cielo y verlo desaparecer por ese mismo sitio. Pero escuchar o contar los estampidos de los truenos era de mal augurio. También era de mala suerte señalar la parte del cielo por donde se intuía que aparecería el relámpago, así como contar el tiempo que pasa entre el relámpago y el trueno para poder calibrar la distancia de la tormenta. Si relampagueaba hacia la izquierda del cielo era buena señal.

Se decía que las tormentas de verano o en domingo presagiaban la muerte de alguien notable. En lunes la muerte de una mujer. Los martes traían buena suerte y en miércoles mala. En jueves anunciaban pesca abundante y en viernes asesinatos. Los sábados epidemias.

Se creía que los cuchillos atraían los rayos, y en caso de tormenta se recogían y guardaban. No se debían regalar cuchillos o armas punzantes pues se pensaba que cortaban la amistad. A cambio había de darse una moneda simbólica para neutralizar el efecto.En el siglo XVII los collares de coral rojo y conchas marinas gozaron de fama de excelentes propiedades contra el rayo.

Los antiguos marinos creían que el coral en su variedad gorgonia, destruía torbellinos y era muy eficaz contra los rayos. También eran muy apreciados como amuletos de los huesos sacados por trepanación, que tras prácticársele a bordo al paciente, en caso de que sobreviviese se le daba para protegerle

Las velas bendecidas en Pascua gozaban de la propiedad de proteger contra las tormentas o epidemias a bordo

Cuando veían un arcoiris por la mañana anunciaba lluvia, mientras que si lo era por la tarde se esperaba buen tiempo

El fuego de San Telmo es un fenómeno que produce electricidad atmosférica y se manifiesta en los mástiles de las embarcaciones. Para unos tenía significado de mal agüero y para otros de bueno. En los viajes de Colón parece ser, que apreciaron un fuego de San Telmo en su segundo viaje. Tenía una forma parecida a 7 cirios, y en medio de la tormenta lo interpretaron como una señal de bonanza y dieron gracias a Dios. Este fenómeno, toma el nombre de San Telmo. Por la costumbre de los hombres de la mar que invocaban a este santo cuando había galernas o mala mar

Era tradición popular creer que si el gato de a bordo juega o salta, pronostica tormentas. No hay que arrojarlo jamás a la mar o ahogarlo porque supondría un peligro de naufragio o calamidades varias para el barco y sus tripulantes. Si al salir de pesca, un gato precede al pescador es de buen augurio. Si se cruza en su camino la cosa irá mal.

En cuanto a los ratones en los barcos se les considera de buen augurio. Por lo visto se cree que tienen un sexto sentido que les permite advertir con tiempo la posibilidad de un naufragio o calamidad. Mientras están a bordo es señal de que todo va bien, pero si empiezan a abandonar el barco, hay motivos para preocuparse

Los marineros creían que el conejo, a pesar de que sus patas se usaban popularmente como amuleto, traían mala suerte a los marineros, tanto que evitaban hasta pronunciar su nombre. Tenía su explicación: cuando los buques eran de madera, si un conejo con sus poderosos incisivos se colaba en él, bien podía causar todo tipo de estropicios en la nave, desde vías de agua hasta naufragios.

En los pueblos del sur de España, ribereños de la mar, si un gallo cantaba antes de la media noche, anunciaba un naufragio o que una muchacha huía del hogar paterno

El cerdo también traía mala suerte, por eso no llevaban su carne a bordo. Si encontraban uno en su camino hacia el puerto tenían que dar media vuelta y esperar un tiempo antes de embarcare. Igual sucedía cuando un marinero, camino del puerto para embarcarse, se encontraba con una mujer vestida de blanco, color que a pesar de representar pureza y candor, muchas supersticiones sobre el blanco sonde tipo negativo. Si encontraban a una fémina vestida de este color tenía que dar media vuelta y esperar un rato de espaldas, para contrarestar el posible maleficio de este color

Las mujeres no eran bienvenidas a bordo pues se decían que eran portadoras de mala suerte. Si además eran prostitutas y llevaban la cabeza destapada se decía que ese destape atraía las más temibles tempestades. Para contrarestar este maleficio se recurría al expeditivo método de arrojarlas por la borda como ofrenda a Neptuno, el rey del mar.

Lo mismo sucedía con los pelirrojos, que además de no poder ser bienvenidos encontrarse con uno de ellos antes de emprender un viaje era mala señal. Parece que esta superstición se basa en la tradición, pues Absalón y Judas tenían el pelo de ese color. Sin embargo no todo era negativo en cuanto al rojo, a los enfermos para ayudar a su sanación y como protección de los malos espíritus se les ponían cintas rojas

Los niños a bordo, por el contrario, es un buen augurio porque se creía que su inocencia protegía de los naufragios.

Antes reiniciar un viaje ver a una mujer coja era considerado de muy mala suerte, sobretodo para los pescadores antes de embarcar.

Llevar alfileres a bordo de un buque decían que traía mala suerte. Pero si por casualidad encontraban uno y la punta estaba hacia el que lo descubre no lo recogían pues era de mal agüero. Por el contrario si era la cabeza lo que apuntaba al encontrador la suerte estaba asegurada en la travesía.

Sí era de buena suerte llevar un poco de sal en los bolsillos o en un saquito colgado al cuello. Cuando alguien agonizaba echar al fuego garantizaba queel demonio no se llevara su alma y además alejaba las tormentas. Si se lanza sal al mar, amaina tempestades y si se hace en dirección a un pescador este tendrá buena pesca.


Entre las gentes de la mar, existía la superstición de que traía mala suerte que una escoba cayera a la mar. Según algunos, si un marino ponía la escoba invertida su mujer tendría una desgracia, mientras que otros creían que era justo al reves: si la mujer de un marino era la que lo colocaba de esta forma, sería su esposo el que sufriría mala suerte..



Antaño en muchos barcos se clavaba una herradura para que los viajes por mar estuvieran exentos de hechizos y brujerías. De hecho, en el mástil de su nave “Victoria”, Nelson llevaba la herradura correspondiente.

La madera más valorada supersticiosamente era el roble. Para los marineros, llevar un barco hecho de madera de roble garantizaba una feliz travesía con ausencia de naufragios. Si el barco era de otro material, llevaban en los bolsillos unas astillas de roble como elemento protector

Se decía que llevar a bordo o encontrarse a alguien con una pata de palo era buena suerte, pero no había que mirar hacia atrás y seguirlo con la vista pues eso acarreaba disgusto


Las perlas se usaban En Europa y Norte de España para curar las enfermedades mentales y estados de melancolía o depresión. Según algunas leyendas las perlas provienen del encuentro de la luna con una gota de agua de mar.

Aunque silbar parece una actividad bastante inocua, antaño era cosa de brujería. Así se creía que conjuraban al diablo para que levantara vientos, aguaceros, tempestades, entorpeciera las tareas de la pesca o produjera peligrosas galernas. Por ello los marineros a bordo evitaban silbar, cuando no lo tenían prohibido



Ea…. Ya tenéis pa estar entretenidos un rato (si es que alguien ha sido capaz de leerlo entero)

¿alguna más?
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Las chicas buenas van al cielo. Las malas a todas partes

Editado por Polen en 25-08-2008 a las 15:21.
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