Son muy curiosas las superticiones que tratan de la mujer, de la luna y del mar. Los ciclos de la mujer correponden a un mes lunar, el embarazo dura exactamente 40 semanas desde la concepción al parto (o sea no 9 meses solares, sino 10 meses lunares)... En cuanto al líquido amiótico, es muy parecido al agua del mar: somos, de alguna manera, animales marinos durante los primeros meses de nuestra vida.
No sabía que el paraguas ofendía a los dioses del cielo. Me gusta. A mi siempre me dijeron que no se debian abrir dentro de casa porque llevan al diablo en su interior y, al abrir un paraguas dentro, metes el diablo en tu casa.
Cuando tenía 8 años, ahorré centavo a centavo mi semanada y, finalmente, me compré el paraguas que había visto en una tienda y que me gustaba mucho. Era azul celeste con unas minúsculas margaritas blancas: una monada

. En seguida, se lo enseñé a mis padres y, sin saber, lo abrí dentro de casa. Mi madre se puso histérica y, siempre tan afortunada ella, me gritó que por culpa de eso, una desgracia iba a ocurrir en nuestra familia.
Unas semanas después, mi hermano de 9 años sufrió un accidente de coche con otros niños. Fue el más herido de todos, ya que tuvo una doble fractura del cráneo.
Creo que necesitaría tanta psicanalisis como el propio Woody Allen para librarme un día de esta culpa. Pero desde entonces no puedo ver estos artilugios...
Y soy más supersticiosa que un sacerdote de Babilonia...