Bueno, bueno, pero si es que no daís tiempo a nada... que uno está currando y tooo


Pues si, pocas veces he visto a un armador con una sonrisa tan abierta sintiendose orgulloso de su barco, la verdad que fué un gustazo navegar por la bahía en las postrimerias del embat, con esa ola corta incómoda, pero lo suficientemente holgada, como para que la reducida eslora del Pipón las negociara alegremente sin perder velocidad.
Un gusto sentir las sensaciones a la caña como de un vela ligera se tratase, lástima que un postrero role nos impidiera probar ese spi que aún no se ha estrenado, pero bueno, no faltarán ocasiones.

Nos acompañó un colega de curro del Embat, un francés que ni papa de vela, pero verle llevar un rato la caña, dió para pensar que estos gabachos la navegación la llevan en los genes, olé por el Alexis.

la vuelta a puerto un poco penosa porque el crédito de viento se acabó y como no era cuestión de romper el encanto a base de gasolina, pués singla que te singla hasta el mismo amarre, toda una experiencia, para repetir.
¿Quien dice que el tamaño importa para disfrutar?

La sagtisfacción reflejada en la carita

La buena hermandad tabernaria

Algunas explicaciones para tomar nota

Navegando en el ocaso de una merecida tarde

Y los diplodocus saliendo de puerto


Peazo barco....
salud

