Mira, ahora en serio, me encantan las reuniones de amigos a comer o cenar en casa, y siempre he votado por la cocina informal, barbacoas, tapeos o algunas veces que surge la ocasión de manera improvisada por prolongarse más de la cuenta la reunión, algo de imaginación y buena voluntad por parte de todos. La última se saldó con una sardinada, dos docenas de sardinas asadas y cuatro litros de cerveza. Ahora, si se trata de sorprender, o de compromisos, dejate de sardinas y bocatas de mortadela, yo los compromisos los llevo al chiringuito/asador/restaurante... según el grado de compromiso.


