A mí me gusta desde que tengo uso de razón. No me planteo por qué. El amor es así, irreflexivo. Me gusta y basta (aunque le tema).
Pero debo de confesar que en esto del amor a la naturaleza soy algo bígama. Con la misma fuerza amo a la montaña (aunque la tema también). ¿Será por eso, porque no puedo dominarlos?.

